Columna Óscar Mercado Muñoz, Presidente Red Campus Sustentable, en el Día Mundial del Reciclaje

Viernes 17 mayo, 2019

No hay mucha divergencia respecto de esta premisa: el reciclaje tiene diversos elementos muy valiosos para aportar a la disminución de la crisis de sustentabilidad por la que atraviesa el planeta.

Reciclar implica reemplazar insumos que de otra manera vendrían de recursos naturales, utilizando además mucha menos agua y energía. Aporta también a la disminución de la cantidad de basura que enviamos de vuelta a la naturaleza; basta dar una mirada a la crisis de plástico en los océanos o en nuestros vertederos, estado crítico al que cada chileno aporta, en promedio diario, más de un kilo de residuos.

El primer cuestionamiento que podemos hacernos como país es cómo podemos reciclar tan poco, cerca de un 10% versus cerca del 60% de los países más avanzados. En este caso, como en muchos otros temas en que como país no damos el ancho, el problema de fondo es la educación, sumado en este caso puntual a una comodidad inherente a las personas y a la falta de facilidades físicas para depositar los residuos.

Mal trío que esperemos se convierta en duo cuando por fin entre en vigencia la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) que obligará a los fabricantes de envases a recolectar un porcentaje de lo que genera y los puntos de recolección aumenten. Lleva años en el proceso de fijar las metas, esperemos que vea luego la luz, con una mirada de sostenibilidad y no empresarial.

Otro cuestionamiento, común en quienes trabajamos en estas materias en las universidades, es respecto de si es positivo aumentar el reciclaje. Suena contradictorio, pero se explica porque antes de que el residuo llegue al sistema de segregación final hay otras opciones. La primera es sencillamente no comprar lo que genere residuos, tendencia que cada día gana espacios; si no genera residuos no existe reciclaje posible. La segunda opción previa al reciclaje es reutilizar directamente los residuos, sin pasar por procesos adicionales. Los en su tiempo muy nombrados ecoladrillos son un ejemplo de esto, que nos lleva al tercer cuestionamiento ¿tenemos la capacidad de reciclar todos los residuos? No en nuestro país.

La capacidad de procesar residuos para convertirlos en materia prima o productos no es infinita. Ejemplo de esto ha sido el reciclaje de plumavit, que se copó a poco de anunciarse, y el de polipropileno o tetrapack, que tampoco son siempre aceptados en los pocos puntos en que se reciben, algunos periodos sí, otros no.

No debemos olvidar que el reciclaje funciona, en nuestra economía de mercado, como un negocio más. Si las condiciones son favorables, existe quien esté dispuesto a realizar recolección y reciclaje; si no es negocio, se acaba. Si aumentamos los procesos de segregación exitosamente tendremos una mayor oferta de residuos, y de no aumentar su demanda, su precio caerá inevitablemente, sacando del negocio a algunos de los que participan, por ejemplo, en su recolección. Esto es así mientras no lo asuma el Estado como una tarea propia de bienestar social o se legisle para que sea obligación hacerlo.

La clave pareciera ser la reducción de los residuos más que al aumento del reciclaje. Así planteado, el rol de las universidades es clave en la formación de los profesionales que, desde sus distintos ámbitos, aporten a la tarea de reducir residuos.

La clave pareciera ser la reducción de los residuos más que al aumento del reciclaje. Así planteado, el rol de las universidades es clave en la formación de los profesionales que, desde sus distintos ámbitos, aporten a la tarea de reducir residuos: diseñadores absolutamente convencidos del ecodiseño, administradores que optimicen procesos teniendo como regla la internalización de externalidades, ingenieros con la capacidad de diseñar procesos innovadores de reutilización y reciclaje que aumenten la demanda de residuos, educadores que enseñen siempre los beneficios de reducir, y así en cada una de sus disciplinas, como parte de una educación más amplia que los forme para aportar a la tan necesaria economía circular y, finalmente, a la sustentabilidad en todas sus dimensiones.

 

Publicado por: comunicaciones RCS