María Luisa Eschenhagen: “Una invitación a pensar en alternativas al desarrollo”.

“Se está agudizando la crisis, el calentamiento global es una lógica muy clara del aumento de la entropía por el aumento de la producción y de las necesidades innecesarias de un sistema económico que solamente puede sobrevivir en la medida en que acumula”, señaló María Luisa Eschenhagen, autora del libro “Repensar la educación ambiental superior: puntos de partida desde los caminos del saber ambiental”, quién visitó Chile marco del Congreso Iberoamericano de Educación para la Sustentabilidad Universitaria organizado por la Red Campus Sustentable y UTEM.

Por Natalia Lueje S.

María Luisa Eschenhagen es Pedagoga de la Fachakademie für Sozialpädagogik Aschaffenburg, Alemania; posee una maestría en Análisis de Problemas Políticos, Económicos e Internacionales Contemporáneos del Instituto de Altos Estudios para el Desarrollo y Universidad Externado de Colombia, Bogotá; es doctorada en Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional Autónoma de México, y tiene un posdoctorado, con la asesoría de Carlos Walter Porto-Gonçalves en la Universidad Federal Fluminense de Brasil.

Actualmente es profesora e investigadora del Doctorado en Ciencias Sociales y la Maestría en Desarrollo de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia, y hace parte del Grupo de Investigación Territorio. También es integrante del Grupo de Trabajo de Ecología Política de CLACSO. Sus áreas de investigación se centran en educación ambiental superior, pensamiento ambiental y alternativas al desarrollo.

 

En la presentación de su libro, usted problematizó la noción de desarrollo y la importancia de la filosofía en el debate de la sustentabilidad.

Primero muchas gracias por este espacio y, sí, son para mi dos de los ejes más fundamentales. Lo que es la filosofía, entender la importancia de lo que han sido históricamente nuestras formas de pensar, de nuestra cosmovisión, de ser conscientes, que hemos naturalizado sin cuestionar, y reconocer la importancia de lo que es pensar. De quiénes somos, quién soy, de dónde vengo, por qué soy como soy, cómo llegamos a ser lo que somos. Y una de las fuentes que me podría ayudar a entender eso es la filosofía. Hay muchas entradas diferentes y posibles a la filosofía, pero digamos, desde una perspectiva occidental moderna, efectivamente la filosofía me puede explicar cómo llegamos a ser lo que somos y cuáles son nuestras concepciones, por ejemplo, de naturaleza, de materia, que después imprimen, justifican, legitiman nuestras teorías que le siguen. Entonces una de las características de la modernidad ha sido marginalizar a la filosofía, haciendo un énfasis en el “qué” y “cómo”, descuidando las preguntas del “por qué” y “para qué”.

Una de las cosas que hay que recuperar es hacerse las preguntas: por qué y para qué, para quién, desde dónde, porque estamos en un sistema que nos está obligando simplemente a responder el cómo y el qué. Pero por qué y para qué se han olvidado.

En ese sentido usted ha investigado sobre las bases epistemológicas de la sustentabilidad…

Digamos más bien desde lo que es el pensamiento ambiental.

Ese es un punto de partida esencial para hacernos la pregunta: ¿cómo comprendemos la idea de lo que es el ambiente?

Claro, digamos que para mí es muy importante efectivamente empezar por cuestiones tan básicas, por entender, bueno, qué es lo que entiendo yo por ambiente, como defino yo ambiente, porque una cosa es decir qué ambiente es una cosa, un objeto, una planta, un animal y es simplemente una cosa, un objeto, que yo puedo medir, cuantificar, planificar para poder explotar, predecir. Es una forma de cómo yo justifico y legitimo mi actuar y la transformación del territorio.

Ahora, yo puedo decir no, el ambiente es un sistema donde existen diferentes elementos que interactúan, entonces ya mi concepción no es tan lineal si entiendo que existen unas interrelaciones que tengo que considerar. Entonces empiezo a actuar de una manera diferente, o yo digo no, es que existe una perspectiva compleja que va mucho más allá de una visión sistémica.

Entonces, desde cada perspectiva yo empiezo a plantear una idea de ambiente y unas formas de actuar diferentes. Las bases de eso me las puede dar la filosofía y lo que es el pensamiento ambiental, para poder tener unas bases más claras de hacia dónde quiero ir.

Usted tuvo la oportunidad de hacer su tesis doctoral con Enrique Leff y también conoció personalmente a Arturo Escobar y su trabajo. ¿Nos podría comentar la influencia de ellos ?

Sí, claramente, pues he sido afortunada en ese sentido de haber podido conocer a Arturo Escobar, quien me puso sobre el camino de cuestionar profundamente la idea de desarrollo, ya que mi tesis de maestría fue de Gestión Ambiental y Desarrollo Sostenible en Colombia, tesis que no vuelvo a reafirmar porque justamente Arturo Escobar me abrió los ojos y me mostró como el desarrollo es un discurso, como se ha ido profesionalizando, institucionalizando y nace de unas formas muy específicas de conocer. Empecé a ver ese problema de que sustentabilidad o sostenibilidad son adjetivos al desarrollo, porque el anclaje de la idea de desarrollo está en lo económico. Le podemos poner hoy en día una cantidad de adjetivos, pero la historia ha demostrado que el anclaje originario de donde nace la idea de desarrollo formalizado a nivel mundial es la economía, y sacarlo de ahí va a ser muy diferente. Arturo Escobar lo que invita es a pensar más allá del desarrollo. Es más, deberíamos hasta abandonar el concepto de desarrollo e inventar otro concepto. Porque sí necesitamos -como dirían los indígenas- un plan de vida, de cómo nos organizamos económicamente, socialmente, políticamente, legalmente, etc., pero tal vez con otras referencias, y ahí está un llamado a lo que es la creatividad.

Para ello, Enrique Leff me da unos fundamentos desde lo que es un saber ambiental. Para él, el saber ambiental es evidenciar la insustentabilidad del conocimiento hegemónico moderno científico, que está marcado por la fragmentación del conocimiento, que es la cuestión de simplificación e homogenización para planificar.

Si seguimos dentro de esas mismas bases epistémicas, no podremos cambiar nada. Es a partir de ese saber ambiental – cómo lo define Enrique Leff- podemos entender lo que es complejidad ambiental.

El también plantea el concepto de lo que es la epistemología ambiental y la importancia de diálogo de saberes, pero como él es un filósofo -y los filósofos construyen sus propios conceptos- no es a partir de mi sentido común lo que yo entienda de buenas a primeras lo que es saber o lo que es racionalidad. Tengo que leer y comprender como empieza a definir, a re conceptualizar Enrique Leff lo que es racionalidad ambiental, lo que es saber ambiental, lo que es complejidad ambiental. Pero una vez que lo haya entendido yo a partir de ahí efectivamente puede empezar a plantear cosas desde perspectivas diferentes.

También hizo un llamado de atención a la ecología política ¿Es un campo de estudio que se encuentra estancado?

La ecología política no es que esté estancada, al contrario, creo que hay muchos trabajos y hay mucha necesidad de ecología política. Sin embargo, a veces creo que nos quedamos un poquito, no todos, pero un buen número de trabajos está estancado en los diagnósticos.

Los diagnósticos son muy importantes y uno escucha la necesidad de las comunidades, qué están haciendo, los conflictos que están enfrentado, por eso me gustó mucho el trabajo de los de Biotecnología de la UTEM al servicio de las comunidades, porque efectivamente las comunidades necesitan unas informaciones muy concretas para poder enfrentar sus luchas.

Pero también es necesario salirse de ese puro diagnóstico, descripción, para ir proponiendo alternativas, y alternativas es ir más allá. Para eso necesitamos otros marcos teóricos, nuevos conceptos que tenemos que inventar, que tenemos que construir para posibilitar otros mundos posibles, en plural.

¿Cuál es su perspectiva en relación al último informe del IPCC, que señala que tenemos entre 10 y 12 años para limitar el aumento de la temperatura media del planeta a entre 1,5 y 2 grados Celsius?

Pues en este momento se está agudizando la crisis, que es una consecuencia lógica de unas formas de pensar muy específicas, y si lo hablamos así, el calentamiento global es una lógica muy clara del aumento de la entropía. Pero en Ciencias Sociales no sabemos lo que es la entropía, entonces es ahí donde se necesitan los diálogos interdisciplinarios, transdisciplinarios, y entender que el calentamiento global es un aumento entrópico. Y ese aumento entrópico es por el aumento de la producción y de las necesidades innecesarias de un sistema económico que solamente puede sobrevivir en la medida en que acumula.

Ahí están unas claves de lo que tenemos que superar para inventarnos otros mundos posibles, en una crisis que se va a agudizar todavía mucho más.