Juan José Martin Bravo: “Todas las carreras deberían tener por lo menos un ramo de sustentabilidad”

Entrevista Sección “Caras de la Sustentabilidad”, por Verónica Ruiz P.

Juan José Martin –22 años– cursa último año de Ingeniería Civil (Major en Robótica de Sistemas Autónomos, Minor en Ingeniería Aeroespacial) en la Pontificia Universidad Católica de Chile, carrera que, según cuenta, no tiene mucho que ver con la preocupación que a temprana edad sintió por el estado del medio ambiente y la necesidad de trabajar por esta causa. Ver cómo su mamá se preocupaba de reciclar en una época que pocos lo hacían y el documental “An Inconvenient Truth” de Al Gore que vio en la adolescencia, lo alertaron del cambio climático y lo que significaba para la vida en la Tierra. “Sentí la necesidad; algo así como una responsabilidad de empezar a moverme para solucionarlo”, pensó.

Es cofundador y Presidente de CVERDE, una organización sin fines de lucro que gestiona proyectos en distintas áreas, especialmente socio-ambientales. También ha incursionado en emprendimientos que, junto con aportar en la solución de problemas sociales y ambientales, generan ingresos.

“Si de mí dependiera, todas las universidades de Chile deberían tomar un ramo de sustentabilidad, por lo menos uno en todas las carreras”, sostiene, aclarando que para él un profesional que no tiene la sustentabilidad en su formación, sólo le sirve al mercado.

¿Cuándo empezaste a participar en actividades pro medio ambiente?

El segundo semestre de primer año de la universidad me uní a la Comisión de Sustentabilidad del Centro de Alumnos de Ingeniería.  Ahí conocí un grupo de personas motivadas por estos temas, que intentaban meter el bichito dentro de Ingeniería, y en ese espacio nació la idea de una organización que fuera estable en el tiempo y que no dependiera del centro de alumnos. Así empezó a formarse lo que hoy es CVERDE: mi trabajo principal.   Fue un proceso donde la organización se empezó a desarrollar cada vez de manera más seria y yo a involucrarme cada vez más, informarme de la sustentabilidad; aprender.

¿A qué se dedica CVERDE?

Actualmente tenemos 8 ó 9 proyectos en distintas áreas. Trabajamos principalmente en la comunidad universitaria, por un tema de comodidad, porque ya estamos inmersos aquí, nuestros miembros son universitarios, llegamos más rápido y fácil. Pero también tenemos proyectos afuera.  Si bien nacimos con alumnos de la Católica, no somos una organización ni de…, ni para la Católica. El día de mañana me encantaría llegar a transformarnos en un exponente como Green Peace, la WWF, cosas de ese estilo. Tenemos un voluntariado medioambiental que trabaja en diferentes zonas del país con colegios, grupos de scouts; un trabajo bastante transversal.

¿En la línea socio-ambiental?

Sí, todo en la línea socio-ambiental, pero principalmente ambiental. El medioambiente por sobre todo y de ahí eso permea hacia la sociedad humana. El voluntariado es un proyecto que me tocó liderar y levantarlo el año pasado en su primera versión, como una oportunidad de voluntariado distinta que tuviera que ver con medio ambiente, y fuimos a recuperar el Humedal de Pichicuy y una caleta que queda al sur de Olmué, de La Ligua hacia la costa.

La idea era generar remediación ambiental, tener un antes y un después. Si el lugar tenía un problema, cuando nos fuéramos debería estar solucionado. Darle algo así como un freshdark: un comienzo nuevo al lugar.

El humedal estaba súper intervenido con basura y escombros, hicimos una limpieza completa. Pintamos unos murales en la comunidad para generar sentido de pertenencia. Se hizo una limpieza de arriba abajo, hasta que no quedó una sola colilla de cigarro.

¿Con participación de la comunidad?

Tuvimos contacto directo con la Municipalidad de La Ligua y ellos llevaron gente de la Ligua. De hecho, la Municipalidad se portó un siete con nosotros. Nos puso el transporte desde y hacia Santiago. Fue un éxito rotundo, yo visité 4 meses después y la Municipalidad se había hecho cargo del tema: lo cercó, puso guardias… Y algo espectacular que nos encontramos es que habían vuelto cisnes corcovados, que hace muchos años no se habían visto.

¿A propósito, qué entiendes por sustentabilidad?

En CEVERDE –y yo personalmente– planteamos la sustentabilidad en un sentido transversal: además de ambiental, es económica, social, incluso un aspecto que yo llamo espiritual. No en un sentido religioso, sino en un sentido de cómo es la persona, se vuelve empática con otros seres. Medioambientalmente si yo soy sustentable no voy a talar un bosque, porque me interesa la biodiversidad de ese bosque, la capacidad orgánica del suelo que se va a perder. En sustentabilidad económica, digo no es bueno talar, porque ofrece servicios ecosistémicos como está actualmente,  provee de frutos o permite que cierta especie se reproduzca y quizás después esta especie me retorna un beneficio económico. Esta es una evaluación más económica, pero tiene que ver con la sustentabilidad: que se perpetúe en el tiempo. Después, una evaluación social, la comunidad vive gracias a servicios que le entrega el bosque y le permite distención, un ambiente más seguro, más feliz. Pero la sustentabilidad espiritual le encuentra otro valor. A ellos les importa quedarse con este bosque independiente de la utilidad que pueda darle.

Nosotros desarrollamos la sustentabilidad en cuatro áreas y la entendemos como un equilibrio entre la especie humana y los ecosistemas, tanto bióticos como abióticos y el equilibrio significa que en el tiempo la relación sea sana y positiva para todos.

¿Cómo generan el financiamiento para sus proyectos?

Cómo somos una organización sin fines de lucro, que gestiona proyectos en distintas áreas, siempre estamos desarrollando estrategias. La idea de estos proyectos es que cada uno sea lo más autofinanciado posible, que tenga su propia estrategia de financiamiento. Por ejemplo, tenemos un curso de alimentación sustentable, de cocina, nutrición y alimentación a la vez, que enseña sobre huella hídrica, huella de carbono de los alimentos, etc. Y ese curso con certificación y todo recibió aporte de un fondo concursable de la universidad, pero otros proyectos se financian a través de colecta en las calles.

En el proyecto kit verde, gestionamos residuos sólidos para voluntariados sociales. Reciclamos todo lo que ellos producen cuando trabajan y se genera un ingreso a través de este servicio que se vende.

De la contingencia noticiosa sobre conflictos ambientales, ¿algo que pensaste que pudo evitarse?

Eso se da constantemente diría que en los últimos 50 años. Incendios forestales, problemas con las salmoneras en el sur, derrames de petróleo en las bahías. Son cosas evitables de industrias mal diseñadas y ligadas a una alta destrucción, que hoy se les permite hacerlo por presiones económicas. Que se haya secado la Laguna de Aculeo por mala gestión del agua o el tema de las paltas son ejemplos de lo mismo. Hay una presión constante de las industrias forestal, pesquera y minera; son industrias a las que se les está permitiendo algo que no se debería y Chile tiene una gran deuda en esas áreas.

¿Crees que haría alguna diferencia si en las universidades la sustentabilidad estuviese presente de manera más explícita?

Si de mí dependiera todas las universidades de Chile deberían tomar un ramo de sustentabilidad, por lo menos uno en todas las carreras. La sustentabilidad no es una tendencia ni moda; es una necesidad. Yo digo hasta el cansancio que no somos hippies que nos gustan los árboles y los animales. La sustentabilidad es una respuesta a la crisis medio ambiental mundial que se vive hoy: necesitamos combatir el cambio climático.

Transversalmente todas las carreras deberían tener por lo menos un ramo. La solución a esto la tenemos de los años 90, y si no se ha hecho es por voluntad política es por presiones económicas. Necesitamos una sociedad más sustentable y es un trabajo que depende de todos. Yo siento que un profesional que no toca la sustentabilidad en su formación no es un profesional que le sirve al mundo, simplemente le sirve al mercado. Sustentabilidad fuerte significa cambiar los modelos políticos y económicos de cómo funcionan los países de cómo se gestionan los ecosistemas: es un cambio mucho más ambicioso.

¿Además de CEVERDE, qué otras iniciativas impulsas en sustentabilidad?

Emprendimientos donde damos nuestro tiempo, entusiasmo y ganas por generar un aporte al mundo y mediante ese aporte, generamos ingresos.

Es bueno que sepan que la gente que se dedica a las organizaciones sin fines de lucro también puede dedicarse al emprendimiento socio-ambiental. Por ejemplo, ya no participo, pero estuve trabajando en BLIF un biomaterial que reemplaza plástico y cartones. Y ahora estoy abocado a otro de sustentabilización de establecimientos educacionales que dará herramientas a los colegios para que desarrollen la docencia en sustentabilidad y hagan el mejor uso posible de los recursos.