Miguel Angel Mansilla Loncomilla: “Falta mayor reflexión de los contenidos ambientales con los jóvenes”

El conocimiento que tienen los jóvenes de los temas ambientales hoy en día no se refleja en sus conductas, sostiene Miguel.

Los docentes deben generar espacios reflexivos en torno a los por qué y para qué se están integrando contenidos.

Advierte un déficit de naturaleza en la vida de las personas, recomendando momentos de ocio y relevando la importancia de conservar áreas verdes en las ciudades.

Cuando salió de 4° medio se interesó por estudiar Ingeniería en Medioambiente, pero influenciado por su familia que lo alertó ante las incertidumbres de una carrera nueva, optó por Ingeniería Civil Industrial, donde al pasar un año se dio cuenta que debía seguir su primera motivación.

Miguel Angel Mansilla Loncomilla, 34 años, es Ingeniero en Medio Ambiente de la Universidad de Los Lagos Puerto Montt desde el 2009. Había comenzado la senda de las consultorías y proyectos de educación ambiental cuando, el 2013, su alma mater lo convoca para integrarse al área de difusión de la carrera. Desde el 2015 trabaja en el equipo del Programa Campus Sustentable en la ULagos, además de ejercer la docencia y sumarse al trabajo de la Red Campus Sustentable.

Parte de su tiempo lo invierte en Fundación de las Familias, organismo estatal que trabaja con mujeres y niños en materias ambientales, principalmente con huertos agroecológicos comunitarios que contribuyan a la generación de autoestima, vinculación y afectos entre los participantes.

A sus escasos 5 años, su pequeña hija Matilde Anahí, ya manifiesta sensibilidades con la naturaleza al alimentar a lombrices californianas como si fueran sus mascotas, compartiendo jornadas de lombricultura con su padre. “Hace un par de semanas íbamos pasando por un parquecito de juegos de niños que estaba bastante sucio y me dice: papá yo me quiero ir a vivir a un país más limpio” comenta Miguel, aludiendo al nivel de consciencia que hoy desarrollan los niños.

¿Cuándo nació el bichito de la sustentabilidad?

Me parece que desde el punto del estudio creo que es casualidad, porque no logro visualizar bien qué es lo que me llevó a esto. Y ahí es donde busco otros elementos a que atribuir este interés y pasión que siento por los temas ambientales. Yo tengo un apellido hulliche, mi segundo apellido es Loncomilla, que significa “Cabeza de Oro”. La cosmovisión de los mapuches tiende a la preservación de la naturaleza y a vivir en armonía con ella. Además, estudié en un colegio franciscano (San Francisco patrono de la ecología), donde también se trabajan ciertos valores de respeto y cuidado de la naturaleza. Creo que estos dos elementos tienen que haber influenciado de alguna manera en continuar trabajando estas temáticas ambientales en la actualidad.

Justo en el año que yo salí del colegio en la Universidad de Los Lagos se había abierto Ingeniería en Medio Ambiente, carrera en la cual me interesé, pero me dejé llevar por comentarios de familiares, quienes me decían que por ser una carrera nueva era muy riesgoso que entrara. Decidí estudiar Ingeniería Civil Industrial, donde estuve un año pasando muchos contenidos relacionados a las ciencias básicas (matemática, física, algebra), pero en ese año no logré identificar en que iba a trabajar, cuáles iban a hacer mis funciones a futuro; entonces me desanimé. Volví a dar la PAA y entré a Ingeniería en Medio Ambiente, que era lo que había pensado estudiar en un inicio. Desde primer año de carrera comienzo mi etapa de dirigente estudiantil, lo que me acerca mucho más a las temáticas ambientales y me permite conocer en mayor profundidad las problemáticas y la importancia de hacerse cargo para contribuir a la solución.

La época de dirigente estudiantil

Foro debate presentación de la lista para el CCAA, carrera Ingeniería en Medio Ambiente, ULagos 2006.

Hoy existe la Confederación Nacional de Estudiantes de Ciencias Ambientales de Educación Superior, que agrupa a los estudiantes de ciencias ambientales de diversas instituciones de educación superior de Chile.  ¿Participaste de esta organización cuando eras estudiante?

Si, cada institución debe tener un delegado que los represente. Yo fui delegado 5 años, toda mi vida universitaria. Además, dirigente estudiantil de mi carrera, pasé por varios cargos hasta que el año 2007 fui presidente de carrera. En esos tiempos de estudiante y dirigente, organizamos muchas actividades relacionados a diversos temas ambientales (foros debates, seminarios, educación ambiental en la comunidad, etc). Coincidimos un grupo de estudiantes súper motivados, trabajadores y conscientes de la necesidad de levantar la discusión en torno a estas temáticas, en tiempos que no se hablaba tanto estos temas como se hace en la actualidad.

Se hacían muchas actividades, incluso el año 2006 organizamos un Congreso Nacional de Estudiantes de Ciencias Ambientales de educación superior, en Puerto Varas. Llegaron aproximadamente 500 estudiantes, de La Serena a Puerto Montt, donde discutimos sobre el rol del profesional ambiental en las problemáticas de las comunidades. Además, se debatió en torno a conflictos ambientales regionales. Recuerdo que aquella vez tuvimos a Marcel Claude, Héctor Kol, dirigentes de la pesca artesanal, etc; entre los expositores.

¿Ese interés y esa motivación que se reflejó en esa convocatoria ha seguido, se ha incrementado o los estudiantes están en otra?

A mí me parece que los estudiantes están distintos hoy día. Son distintas generaciones. Hoy justamente lo estaba hablando con mis estudiantes. Las generaciones de jóvenes actuales son más pensantes, más críticos, son en definitiva quienes han puesto los temas en discusión en la agenda pública, los han levantado. Gracias a ellos se discute con mayor fuerza temas como la educación gratuita y de calidad, temas ambientales. Hidroaysén es un ejemplo de la fuerza de la ciudadanía, especialmente de los más jóvenes. Eso se valora mucho y se agradece, pero siento que falta aún mayor esfuerzo para sumar a más jóvenes, que no sean los mismos de siempre los que trabajan, mientras existe otra cantidad que solo se queda en la crítica, es súper necesario que eso se traspase a la conducta. Y es ahí donde creo que los jóvenes debemos seguir avanzando.

Mi experiencia como docente en temas ambientales sí me dice que actualmente hay mayor conciencia, pero sin duda que aún nos falta avanzar en que eso se traduzca en conductas.

Miguel docente

¿Qué has recogido como docente, qué dicen tus estudiantes cuando conversan de esto? ¿Por qué no pasan a la acción?

Generalmente se quedan callados, pero igual lo atribuyen a la excesiva carga académica, el trabajo de laboratorio, trabajos, disertaciones. Dicen que lo anterior influye demasiado en que ellos puedan realizar otras actividades. Muchas veces los deja medio paralizados y van priorizando los estudios, que a mí me parece bien, pero es necesario buscar la forma que les permita poder realizar más actividades fuera de lo académico. Quizás hace falta mayor organización, un mayor trabajo colectivo, mayor involucramiento de los docentes con ellos, para poder levantar ideas y proyectos más potentes.

¿Crees que la sustentabilidad se está incorporando en las mallas curriculares?

Sí, se está integrando, probablemente de forma muy paulatina. Lo que yo siempre cuestiono es la forma, porque aquí no basta con integrar contenidos. No se trata solamente de integrar en la carrera de construcción, contenidos de bioconstrucción o de construcción sustentable, por ejemplo, si no que es importante el proceso reflexivo en torno a los por qué, al para qué de la inclusión de esos contenidos. No lo estamos integrando porque sí no más, debe transformarse en un acto consciente, reflexivo, no sólo para el estudiante sino también para el docente. Creo que eso hace falta hoy día, hacia allá hay que avanzar para que más adelante se traduzca en conductas, en prácticas conscientes.

¿Has pensado en algunas estrategias?

Hay algunas metodologías que se pueden integrar, desde mi experiencia con la educación ambiental, metodologías básicas que pueden aportar al logro de procesos más reflexivos en las clases.

Por ejemplo, yo hago una asignatura en quinto año (Educación Ambiental y Ética) donde cada vez que trabajamos y construimos contenidos cerramos la clase con algunas preguntas muy simples que le permitan a los estudiantes reflexionar y contextualizar lo que recibieron. Me parece que todas las clases que hacemos los docentes deberían cerrar con reflexiones, de manera que los estudiantes puedan hacer más conciencia, desde los por qué y para qué de lo que están viendo.

Otra cosa importante para propiciar estos espacios es poder construir con los estudiantes los aprendizajes, los contenidos. Como docentes tenemos que ser capaces de eso, de propiciar esos ambientes, de facilitarlos. De entender que los estudiantes manejan mucha información, saben mucho, pero les falta descubrir su proceso, asimilarlo. A los estudiantes les han hecho creer que no saben, que el único que sabe es el docente que tiene en frente, lo cual es totalmente falso. Esta construcción del aprendizaje les hará ser mucho más reflexivos de sus procesos académicos.

En mi experiencia con los estudiantes de Ingeniería, he notado que manejan muchos contenidos, pero si los haces reflexionar, se quedan cortos.  Hoy hay mucho contenido, pero poca reflexión.

En el contexto nacional o regional, ¿has detectado alguna situación reñida con el cuidado o respeto del medio ambiente en la que pensaste aquí faltó formación en sustentabilidad a los actores involucrados?

“Me sucede algo con el crecimiento de Puerto Montt. Si recorres el centro, te vas a encontrar con una serie de edificios que antes no existían, edificios en altura, que tapan la panorámica del borde costero, además de una disminución de las áreas verdes, producto del desarrollo del cemento. A mí me parece que en este proceso de crecimiento estamos dejando súper de lado el tema medioambiental. Nos estamos convirtiendo en una ciudad gris. Todas esas áreas verdes que teníamos al interior del centro, casi no existen.

Creo que a las autoridades les falta mayor conciencia de la importancia de mantener áreas verdes, tener núcleos o áreas urbanas que se conserven de forma natural, para tener espacios para las familias, para quienes vivimos en la ciudad, sin tener que irnos a Ensenada o al volcán. Las autoridades deben priorizar a la ciudadanía, no a intereses económicos de privados.

Hace bastante tiempo tenemos una problemática en el sector costero, que hoy se ha visibilizado mayormente. Esta es la contaminación marina de la bahía de Puerto Montt. Hace algunas semanas la mesa de trabajo del borde costero de Puerto Montt contabilizó 147 ductos que evacuan líquidos al mar en el Seno de Reloncaví, muchos de los cuales funcionan de forma irregular, no cuentan con autorización de ningún tipo. Falta fiscalización, investigación en la bahía de manera de poder determinar qué tan contaminada está esa zona, para poder tomar medidas. Hay que darle la importancia que se merece nuestro medio ambiente. Nos hemos quedado cortos en Puerto Montt.

¿Qué mensaje te gustaría dejar a los jóvenes?

El consejo que generalmente les doy es poder otorgarse algunos tiempos y espacios para la reflexión personal, para el desarrollo espiritual. Creo que esos espacios contribuyen a que nuestras conductas sean un poco más amigables, más armoniosas con lo que nos rodea.

Siento que, cuando nos embarcamos por la vía acelerada de no tener tiempo para nada, muchas veces actuamos o reaccionamos rápido frente a estímulos, sin reflexión, lo que se da porque vivimos una vida súper rápida, llena de trabajo que no se acaba nunca. Siempre les digo a los cabros que es súper importante darse esos espacios de ocio y realizar actividades que contribuyan a ese crecimiento, a ese proceso de amar la naturaleza. Lo que contribuye a lo anterior, es relacionarse con el entorno, vincularse, conocerlo, tocar tierra, caminar entre los árboles, etc. Es en ese conocimiento cuando uno va valorando, amando y cuidando. Yo lo relaciono a lo que pasa con las relaciones humanas, por ejemplo, con los amigos. Cuando uno va conociendo a una persona va generando un vínculo, vas generando cariño y lo cuidas para que no le pase nada. Sin duda, que tenemos un déficit de naturaleza, lo que genera distancia de la naturaleza, lo que acentúa la falta de consciencia ambiental.  Entonces es muy complejo que podamos amar o cuidar algo cuando en 34 años tenemos con suerte un año de contacto con la naturaleza.

Por lo tanto, es súper importante que existan mayores áreas verdes, más parques en el radio urbano, donde poder ir a sentarnos, donde podamos ir a conversar, donde podamos ir a correr con los hijos.