Energía

La gestión de la energía es un elemento clave en la gestión de un campus sustentable, puesto que además de lograr reducciones importantes en las emisiones de carbono institucionales, permite exhibir ahorros económicos igualmente relevantes.

En muchos casos, existe la alternativa de implementar medidas sin necesidad de realizar una inversión directa, sino mediante un contrato tipo “ESCO” o “PPA”, en que la empresa instaladora –o algún tercero– provee el financiamiento necesario, compartiendo con el mandante el riesgo y una proporción de los ahorros económicos logrados.

La gestión de la energía puede incluir las siguientes actividades:

Eficiencia Energética: Incluye todas las iniciativas que apuntan a desarrollar las mismas actividades, y manteniendo el mismo nivel de confort y desempeño, con un menor consumo de energía. Esto incluye medidas que no implican gasto ni inversión, hasta la implementación de sistemas de gestión sofisticados con niveles variables de uso de tecnología. Existe una infinidad de medidas de eficiencia energética factibles de aplicar, por lo cual mencionaremos algunas de las que evidencian menores plazos de retorno de la inversión:

  • Organizar y verificar los horarios de encendido y apagado de equipos de ventilación, climatización, alumbrado y otros. Por lo general es factible implementar esta medida sin necesidad de inversión económica, y aun así lograr ahorros considerables.
  • Instalación de sensores de movimiento en áreas de uso intermitente, como los baños y estacionamientos subterráneos. Esta medida es de muy bajo costo, y no requiere necesariamente cambiar las luminarias existentes.

 

  • Cambio de tecnología de alumbrado en áreas de alta ocupación. La tecnología LED ofrece altos niveles de eficiencia, pero también altos costos de inversión que se deben ponderar adecuadamente al comparar las diversas iniciativas. Como regla general, aquellas áreas que permanecen en funcionamiento por periodos más prolongados, son las que logran los menores plazos de retorno. Esto implica que en general, desde el punto de vista de su costo-efectividad, no es buena idea el recambio a LED en salas de clase u otras áreas académicas. En todos los casos, se recomienda revisar los niveles de iluminación requeridos, de tal manera de cumplir adecuadamente con los requerimientos normativos (nivel de iluminancia), técnicos (seguridad de las instalaciones eléctricas) y de confort lumínico (temperatura de color, uniformidad, etc.).

 

  • Implementación de un sistema de gestión de la energía. Existen variadas alternativas, pero los elementos imprescindibles son: fijar metas de desempeño, implementar medidas de mejora, revisión periódica de indicadores, retroalimentación y aprendizaje continuo. El seguimiento es posible realizarlo con diversos niveles de uso de tecnología, por ejemplo, llevando registro de las lecturas de consumos informadas en las facturas eléctricas, hasta la implementación de sofisticados sistemas de monitoreo en línea y de control central automatizado. Se sugiere que los niveles de inversión sean graduales, en función del nivel de experiencia en la materia, y siempre manteniendo el foco en la cultura institucional, las costumbres y los hábitos de las personas.

Energías Renovables: Consiste en la implementación de sistemas de generación de energía desde fuentes renovables, dentro o fuera del establecimiento donde se consume. Las tecnologías más comúnmente usadas, son: fotovoltaica, solar térmica y eólica. La totalidad de la energía producida por fuentes renovables es de cero emisiones, evitando el consumo de esa misma cantidad de energía desde la red de distribución general, producida en parte importante mediante la combustión de petróleo, carbón o gas.

Gestión de Contratos de Compra: Consiste en ajustes de tarifa o de cambio de la empresa distribuidora, que aun cuando no necesariamente generan reducción de la cantidad de energía consumida, ni de emisiones de carbono, sí ofrecen la oportunidad de ahorros económicos relevantes.